sábado, 5 de marzo de 2005

cualquier día salió el sol, y yo no me di ni cuenta

Esta ciudad apesta a olvido sin ti,
los paquetes de Ducados en el suelo,
las plazas llenas de ruido y fulgor
sin que ninguno motive algo que decir,
los martinis secos, la camarera triste
que sabía lo que ibamos a pedir,
las colillas ardiendo agónicas en el metro
al lado de un "prohibido fumar",
la soledad de agosto, y la lluvia de abril,
el tren perdido en las vías muertas
que tratan de resucitar en vano
y que tal vez nunca puedan volver a andar,
el goteo del grifo como un mártir llamandote,
la última cita a ciegas para desesperados,
las hojas suicidas que se tiran al vacío
para inmolarse en el viento, y no tener que sufrir,
la paloma con las alas rotas y el pico quemado,
mi ropa sin lavar desde que vivo en el pasado,
tu juego de llaves de casa, que juega a reírse de mi,
tu neceser en el baño, sellado con cremallera,
cemento, tierra, y pintalabios de presumir,
esta ciudad apesta desde que te echo de menos,
y ya no recuerdo quien fui...

2 comentarios:

  1. "esta ciudad apesta desde que te echo de menos,
    y ya no recuerdo quien fui..."

    Yo le habría añadido "puta ciudad" y es cierto que a veces las ciudades apestan cuando echas de menos a alguien...eso me pasó a mi mucho tiempo en el que no podía pasear por determinadas zonas...
    aunque ahora hay zonas que producen en mi una alegría mas grande: La gran vía, los bancos de delante de la Monumental, La sagrada familia y sigo paseando...

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  2. "la ciudad parece un mundo cuando amas a un habitante"

    cloud

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