viernes, 30 de marzo de 2007


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me da igual.

si viene no voy a correr para salvarme.

no voy a escapar.

no quiero estar a salvo. no quiero ser un cobarde.

no quiero ser lo que soy.

quiero que me cojas las manos y me digas que nunca más.

sólo eso.

¿lo puedes hacer?

jueves, 22 de marzo de 2007

Detrás de cada noche escribía tu nombre.

Cerraba la ciudad y recordaba tus ojos cuando todo era azul, y aún no existían las manos que me dejaron sin alas. Y no existían más cielos que aquellos que nos protegían del mundo.

Delante de mis ojos sólo aparecían inviernos abrazado a ti.

Todas las calles tenían la misma herida, y la Policía no dejaba de buscar al ladrón que se había inventado tu vida. La gente y los gatos pensaban en volver a casa, y en besar y en abrazar. Yo pensaba en ti, de aquella manera. Y no buscaba promesas ni equipaje. Ni siquiera sé si buscaba algo que no fueran tus labios para quedarme a vivir.

Luego vino el frío y todas las patrias extrañas, y un mar que siempre me decía que no ibas a volver.

Detrás de cada noche escribía tu nombre y te olvidaba. Y de vez en cuando sonreía sabiendo que no me ibas a querer.

martes, 13 de marzo de 2007

¿Y que compañía triste me ofrece la vida?
acaso, un lunar en tus labios, o un adiós sin disculpa,
acaso una noche contigo, y un puñal por detrás.

Y comerte, si es que se come el cielo.

Y qué náufrago suena el piano, si ya no me tocas.

Y qué absurdo el olor a preguntas, si no son para ti.

¿Y qué vida me ofrece la vida?

un trabajo, una casa, un olvido,
cuatro pares de hijos sin madre,
o algún lecho donde duermas conmigo.

Y qué necio, el espejo desnudo.

Y qué puta, la estancia en tu orilla,
si en el viento se huele tu nombre,
y no pongo mi otra mejilla.

Y qué gris, el olor a mentiras

¿Y qué vida me ofreces mi vida?
con historias ajenas y rotas,
que no alcanzan a ser tu pasado,

ni mi vida entre besos y rosas,
que no escribo
desde que me estás olvidando.

Y qué sola se encuentra la casa,
desde que no somos dos.

domingo, 11 de marzo de 2007

problemas de existencia y necesidad

Durante meses no estuve realmente dispuesto a creer que el olvido podía existir tanto y por eso me negaba a volver. Que la distancia era una mentira lo supe siempre, pero que era una mentira que dolía tanto solo lo supe al final. Dejé de creer en aquellas cosas que me pudieran hacer recordar o me pudieran doler mucho y bien. Dibujé una sonrisa en un papel, y rompí el papel en trozos tan pequeños que creí que había podido con todo. Contodo. En el espejo encontré el rastro de tantas noches pasadas que temía que ella se escondiera aún detrás. Pensé que la vida nunca cojones va a ser lo que merezcas sino lo que consigas, porque cuando terminen todos los partidos, y la gente vuelva a su casa el domingo, sólo habrá dos personas en todo el mundo que hayan preferido jugar bien y perder. El resto mirarán celosos a los perros de la terraza de enfrente, porque pasan del fútbol y del amor, y ¡joder! porque se pasan la tarde follando y comiendo mientras un montón de gente busca excusas para seguir viviendo.

Yo quiero ser un perro.
Yo quiero ser tu perro.