lunes, 29 de diciembre de 2008

desde la habitación de al lado

A menudo te recuerdo. Pienso en lo irremediable que fue al principio acordarme de tus manos, de tu pelo, y de tantas palabras que construimos. También pienso en la necesidad de creer en los puentes, en los mares, en las nubes y en los gatos.

A menudo recuerdo la necesidad que tuve de creer en algo porque no creía en nada. No lo lamento porque me enseñó a seguir de pie y a no escapar corriendo una vez más. También supongo que fueron más el tiempo y el miedo los que me atraparon. Me podía haber pasado toda mi vida tratando de huir. Era joven y era veloz. Me aferré tanto a una magia que no existía más allá de mi sentimiento de indefensión que todos los trucos me salieron mal.

Ahora sé que nada de eso importa demasiado, y me conformo con recordar de vez en cuando que sucedió y que fue hermoso.
Con recordarte.

viernes, 28 de noviembre de 2008

...vista cansada...(o ya no te veo, o "hipermetroastigmatismo visual")

Existen dos motivos principales por los que soy capaz de temblar: porque tengo mucho frío o porque pienso en el día en que me dijiste que no me ibas a olvidar. De entre estos dos motivos, cíclicamente tiemblo de frío pero ya casi nunca pienso en si me has olvidado. El olvido es un abrazo y un puñal. Es como querer y perdonar a la vez. Es como dolerte. Supongo que por eso prefiero no pensar en él.

Cuando duermo procuro no soñar con cosas extrañas como que puedo volar, o que hacemos el amor, porque sé que luego cuando despierte voy a echarte mucho de menos. Pero yo ya no mando en mis sueños. Lo procuro pero no lo consigo. En mis sueños follamos y volamos. Existimos.

Te quiero dar las gracias por cualquiera de las veces en las que has estado en mis sueños, aunque no te haya avisado o lo haya hecho con poco tiempo.

Porque eres, cuando estás, cuando te pienso, cuando te quiero y cuando me existes, como aquellas bolitas de luz que brillan en los cielos de noche y que algunos piensan que son estrellas, pero que en verdad somos tú y yo antes de volver a nacer.

Supongo que te quiero, porque sigues haciendo que todo esto sea misterioso y especial.

lunes, 29 de septiembre de 2008

creilogismos (...no es cuestión de fe, es cuestión de ritmo...)

Creo en la música, en el ángel que me dijo tu nombre, en las noches que no terminan hasta que tú lo pides, en vasos rotos, en besos pocos, en los poemas que recitas de memoria pero que no alcanzas a comprender –yo tampoco, tranquila-, creo en la honestidad de una verdad en la frente, en los puñales manchados de acentos extranjeros, en las palabras precisas, y en los cirujanos lentos –vivir no es un deporte de mal gusto, es sólo una obligación-, creo en mis amigos y en mis enemigos, en los yogures Danone (no es publicidad subliminal, hicieron mi vida mejor), en la poca tecnología que es necesaria para que tú estés conmigo –ninguna-, en las canciones de Javier de Torres y Nacho Vegas –circunstanciales pero siempre certeras-, en el cambio mal repartido entre dos personas, en un diván de mentiras.

Creo en que todo cambia lo que tú dejes que cambie. Creo que serás una gran profesora, y que yo nunca podré aprenderte –no es cuestión de suerte el tenerte cerca, es sólo inercia, tú y yo podríamos desaparecer aquí y ahora-.

Creo en tu boca y en tus pies y en tus manos y en tus dedos. Creo en creerte porque a veces no es la fe la que me mueve, sino tus ojos.

Pero también pienso muchas veces que tú ya no ríes lo mismo y que es por mi.

Buscaría un remedio si tuviera una enfermedad.

Buscaría una enfermedad si me dijeras adiós.

Total, ya hace tiempo que no somos lo que un día prometimos, y a veces el viento sopla tan fuerte que no puedo ni creer en mi.

viernes, 5 de septiembre de 2008

...diciembres urgentes y el sol en tu espalda... (...no estoy o no me ves...)

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No te asustes si desaparezco, o si llaman a la puerta y no soy yo. Eso sólo pueden ser buenas noticias, porque querrá decir que he encontrado un lugar mejor.
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No te asustes si el portero te dice que me vio con las maletas y que no llevaba el corazón, porque es mentira, nunca salgo de casa sin él.
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Voy a empezar a existir de otro modo. Se acabaron los puntos muertos y lo estático. Me voy a mover. Voy a volar.
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Eso implica, supongo, que no tendré tiempo de pensar en el futuro, ni en las razones, ni en la velocidad, ni en las comidas, ni en las galletas, ni en los apagones.
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No es una firme promesa, ni un anuncio electoral. Yo nunca pediría que nadie me votara para nada, prefiero tener tiempo libre y amigos antes que una gran responsabilidad. Prefiero poder abrazar antes que poder ordenar.
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Pero voy a empezar a existir de otro modo, y eso supongo que implica que cuatro años es mucho, que yo no quería, que fue la imaginación, que nunca te quise y tú tampoco me has querido, que el sofá para ti y para mi el colchón, que un beso no cambia nada, que tengo que aprender a sufrir y luego aprender a olvidar.
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No es una firme promesa, ni publicidad subliminal. He leído cosas que me han gustado y he tratado de darles seguimiento con mis propias palabras, pero tengo un defecto y muchas virtudes, tengo un remedio y muchas enfermedades. Quiero ser yo. A partir de ahora yo. Para siempre yo, con lo que ello conlleve.
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Y sé que cuento con un buen bagaje, que tengo amigos que merecen tanto la pena, que tengo ganas que merecen tanto la pena, que tengo pena que merece tanto la pena que voy a poder con todo.
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Y esto es como un final, pero las canciones no son tristes, sino silenciosas.

martes, 29 de julio de 2008

...los ángeles...(o el frío a la vez que tus ojos)

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Te he despeinado bajo la lluvia y me he dormido en tus manos pensando en morderte la boca. Soy bueno, me digo, para pensar que al menos tengo algo de mi parte. También he soñado que me decías "te quiero", y yo me ponía duro como en las pelis y no te miraba a los ojos. Soy tonto, y creéme que no quiero ser duro. También te he visto decir mi nombre frente al espejo con la boca pequeña como para no despertarme y me ha costado respirar al pensarte. Soy blando. Y te he visto llorar en la esquina porque no iba a volver. No siempre me creas porque a veces fallo, soy como la lluvia. Se me han escapado los años de golpe y he aprendido a correr. Y a ladrar como un perro. Cuando quieras te vivo. Me gustaría ser muy pequeño y caber en tu bolsillo, y pasarme la vida en tu pecho o en tu oreja o en tu ombligo. Y susurrate que sí, que soy muy capullo y esas cosas, y tímido y bajito, y que no vocalizo, que te quiero mejor los fines de semana porque tengo más tiempo para descubrir lo feliz que me hace que existas, y que no suelen gustarme las fiestas, y las despedidas tampoco. Que no tengo remedios ni quiero tenerlos (¿para que?). Que mi libertad es al lado de tu reja. Que mi debilidad es lejos de ti. Que no aspiro a resacas mejores que beberte la boca y que no entiendo que no estés aquí. Soy ciego. Te veo. Soy mudo. Te digo. También te he calado lanzando monedas al aire y pensando que soy trapezista sólo por mi absurda manía de seguir el alhambre.

Que sé que me puedo caer. Lo sé. Pero dicen que no quedan suicidios sin red, y como nada me espera allá abajo será porque no voy a caer. Quiero oírte cantar y reír, y pintar la pared.

Quiero yo, y quiero te.

Es así de fácil.

miércoles, 2 de julio de 2008

...de la única misión que llevas dentro... (o, quiero ser algo en tu vida)

Es una sensación extraña, estúpida y fugaz:
la de querer estar contigo:
En cualquier momento,
y en cualquier lugar.
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A veces miro a la pared y veo manchas, y esas manchas me recuerdan a manchas en tu piel, y tu piel me recuerda a pequeños momentos de felicidad, como mirarte a los ojos y no decirte nada, porque tú ya lo sabes
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(...)
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Y termino pensando en tu piel y en mis ganas de ensuciarlo todo.
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Otras veces te veo mirar por la ventana buscando un mundo mejor en el que acolcharnos, a pesar de todos mis temores relativos a los mundos mejores y a las palabras que contienen la "hache". Pero si te veo mirar en mi ventana, puedo decir muy alto cucaracha, chocolate y pacharán y me siento tremendamente a salvo. Tremendamente contigo.
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(...)
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A veces también me siento fuera de lugar, como si yo no estuviera hecho para hacerte feliz, como si fuera un parche pegado a un balón, y no pudiera evitar que poco a poco se nos escape el aire y no sepamos encontrar un culpable. Como si ya no pudiera salvarte de nada, ni siquiera de rozarte los labios con mis dedos.
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Y yo solo quiero ser para tí un error, un agujero, una oportunidad, un despiste, o un perro que te ladre cuando pasas, el viento que te tira de la falda, o un semáforo en rojo cuando sales de casa. Una oportunidad, un escondite, un abrazo, un disparo al infinito, una carta o un remite, o un paraguas, mil maneras de decir algo importante con muy poco, un rincón, un epitafio, o un adjetivo en coma. Un poco de luz al fondo del pasillo, la lluvia que te moja cuando bailas o un silencio en medio de tus gritos.
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Yo solo quiero ser algo en tu vida.

domingo, 25 de mayo de 2008

un secreto, una mentira y un violín en el tejado

Sé como hacer que todo esto termine.
En serio.

También sé como suena el sol al estallar, y como silba alguien que acaba de echar un polvo. El número exacto de veces que respiras por minuto, y el de fragmentos de cristal que quedan al romperlo todo. Tu número de la suerte, la de días y noches que he tenido que esperar para verte sonreír. A cuantos decibelios equivale tu gemir. Los pisos que tengo que subir para besarte, y los segundos que van a pasar entre que me digas que me quieres y yo sienta un escalofrío. Sé que no crees en nada que pueda desaparecer y que en la magia también. Cómo se dice querer en nueve idiomas, y cómo encender tu corazón sólo con desearlo. Las horas de diferencia entre el movimiento y el resultado, entre tus manos y mi frío.
Sé que todo esto es un viaje y nosotros pasajeros. Que somos casualidades en el momento preciso.
Que nada podrá evitar que sucedamos, si es así como tiene que ser.
Y sobretodo sé que si sueño con violetas, galletas y violines es porque algo bueno me va a suceder, y ayer soñé contigo, como en aquellos tiempos en que soñaba contigo más a menudo y comía muchas galletas, y robaba muchas violetas, y escuchaba al gato del vecino tocando el violín sólo para nosotros.
Te quiero. No es tarde. Que siga la música.

domingo, 4 de mayo de 2008

la (in)seguridad de sentirte a salvo (de nada)

Sara estaba tan segura de sus ojos que nunca pensó en mi nombre como en una posibilidad real de que yo pudiera largarme. Siempre pensó que yo iba a estar allí para siempre, como una estatua en una plaza o como un recuerdo en su memoria. Inmóvil y callado.
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Pero yo tenía pies y manos y cigarrillos, y las ganas del mundo y de ti y de escapar. Y de saber como se siente uno cuando lo pierde todo y nadie le espera en casa al volver. Y de esperar horas y horas en una esquina a qué suceda algo determinante en tu vida, a que pase un perro y se muera en tus brazos, o una vecina y te confiese su nombre. Yo tenía luces y sombras y las manos muy frías como si pudiera mentir sin hablar. Yo lo tenía todo y luego no tenía nada. Su nombre y el mar.
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Pero Sara estaba tan segura de sus ojos
que aquí estoy yo recordándola.

domingo, 27 de abril de 2008

un pajarito cayó derrotado del cielo y aprendió a volar

Ya me he sentido otras veces así, tan pequeño. No tengo miedo y no voy a tenerlo porque sé como funciona el asunto. Al contrario, estoy contento. Es como cuando me tumbo en la playa y leo un horizonte lleno de siluetas pero solo pienso en ti. O como cuando voy en bicicleta y todo el mundo tiene prisa por llegar a algún lugar, y pitan y aceleran, y yo solo pienso en ti. En verdad es una ecuación muy sencilla, y un resultado de alterne. Suceda lo que suceda yo estoy pensando en ti. Y me gusta.
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Otra cosa es que tenga una tendencia innata al despiste y al silencio, y a veces parezca que no va conmigo la cosa. Y que me haya acostumbrado a escribir las cosas y no decirlas, como dando por supuesto que tú entiendes mi falta de valor y de recursos.
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Y sé que no confundes eso ni con desidia ni con remordimiento pero que preferirías que te lo dijera todo. Que mi voz, y no mis dedos hablaran por mi. Escucharme a media noche contándote el secreto de la vida, y porque de todos los amores que he tenido sólo uno lo he guardado para ti.
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Y como sé que lo preferirías lo voy a intentar, aunque se me tropiece la lengua con el corazón, y al hablar, como al escribir, siempre puntúe y acentúe las palabras y los sentimientos más bien tirando a mal.

lunes, 21 de abril de 2008

sapienciales que no van a volver (excusas)

Te he visto naufragar en mis manos y rezar en silencio. Cabizbaja, perder el control de tu vida. Te he visto caer de rodillas sobre un desierto de pena, y comer las estrellas del cielo sin parpadear. Te he visto romper mis promesas y acostarte en mi orilla, como una sirena varada en un sueño fugaz. Encontrar los motivos por los que ya no podemos querernos, y descubrir que un abrazo es la mayor libertad. Te he visto reír y te he visto llorar. Te he visto creer y te he visto dudar.

Yo no sé si es peor el recuerdo de un naufragio o el recuerdo de una herida, pero sé que me duele ya no poderte encontrar.

viernes, 18 de abril de 2008

stay lonely not alone


Me quedo con todo lo bueno, con la vida que nos cabe dentro de un bolsillo. Con las notas escondidas con frases de tres o cuatro palabras como "eres mi sonrisa favorita", "te quiero abrazar ahora" o "nunca te vayas del todo". Ojalá de algo tan simple se pudiese volver a empezar. Yo siempre te diría sí a todo. Y quiero vivir lo que me queda de vida abrazado contigo. De noche. De día. De olvido. De frío. Sonrío por aquella vez en que escribiste invierno en mis manos y empezó a nevar. Tú llevas la magia dentro de ti y me has hecho partícipe del truco más grande del mundo: dormir a tu lado.
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Me gustaría que pudiéramos vivir como las gaviotas, sabiendo que nunca vamos a llegar al horizonte, pero sabiendo también que vamos juntos, y que si uno se avanza, el otro le esperará.

lunes, 10 de marzo de 2008

los más listos del lugar

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Yo no le pido a la vida que me llene las manos de brisa
ni de regalos caros, ni de perfumes vacíos de nostalgia,
no le pido que llene mis noches de treguas, ni que me traiga
maneras para no volver a olvidar.

No se lo pido, no.

Yo sólo le pido a la vida que de vez en cuando me acerque,
del modo que sea, en el momento que pueda, a vuestras ventanas,
y me deje miraros de frente, y quereros en serio,
como si fueramos hermanos que han nacido unidos por algo.

Eso le pido yo.

Que la distancia sea distancia, pero perdone y excuse,
que a veces le hagamos un feo y estemos,
tan cerca como un abrazo, tan fuerte como una mirada,
que a veces tengamos un rato, el mismo frío en las mismas manos,
los mismos besos en los mismos labios,
y el mismo destino aunque estemos lejanos.

Eso le pido a la vida, y sé que no me lo niega.

lunes, 28 de enero de 2008

del porqué de los noviembres y tus ojos detrás del cristal

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Noviembre significa paz. Significa manos bien fuertes y apretadas y pasear por la calle agarrado a tus ojos. A tu cintura. Significa que quedan pocas razones pero buenos motivos. Y que no me dejarás caer esta vez. Que nadie está a salvo de nada, pero que a nosotros no nos importa porque necesitamos el riesgo mucho. Como un mendigo necesita sus harapos. Como un perro necesita morder un hueso. Como yo te necesito a tí.

Que yo sé que me lo dices pero que no te lo crees. Que querer no siempre es una bala disparada al infinito. Que a veces impacta en un cuerpo. Que a veces me das y me matas.

Pero que no imagino una muerte mejor.
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sábado, 5 de enero de 2008

Y después de tus ojos silencio. Y canciones que hablan de un tiempo mejor si no es que todos los tiempos pasados lo fueron. Y películas de ti y de mí y de todos nuestros recuerdos. -Y X. a punto de disparar a Kennedy y a Lennon-. La precisión y el calibre no son lo más importante, tampoco el gatillo, lo más importante es tener el valor de apretarlo hasta el fondo. No depende de nadie que no seas tú, y eso te hace responsable de las balas y los destinos. De las heridas.

De lo que quede o vaya a quedar en pié después de nosotros. Eso te hace responsable de haber elegido el final. Nuestro final.

Yo no maté a Kennedy.
Yo no maté a Lennon.
Tú no lo harás conmigo.