martes, 29 de julio de 2008

...los ángeles...(o el frío a la vez que tus ojos)

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Te he despeinado bajo la lluvia y me he dormido en tus manos pensando en morderte la boca. Soy bueno, me digo, para pensar que al menos tengo algo de mi parte. También he soñado que me decías "te quiero", y yo me ponía duro como en las pelis y no te miraba a los ojos. Soy tonto, y creéme que no quiero ser duro. También te he visto decir mi nombre frente al espejo con la boca pequeña como para no despertarme y me ha costado respirar al pensarte. Soy blando. Y te he visto llorar en la esquina porque no iba a volver. No siempre me creas porque a veces fallo, soy como la lluvia. Se me han escapado los años de golpe y he aprendido a correr. Y a ladrar como un perro. Cuando quieras te vivo. Me gustaría ser muy pequeño y caber en tu bolsillo, y pasarme la vida en tu pecho o en tu oreja o en tu ombligo. Y susurrate que sí, que soy muy capullo y esas cosas, y tímido y bajito, y que no vocalizo, que te quiero mejor los fines de semana porque tengo más tiempo para descubrir lo feliz que me hace que existas, y que no suelen gustarme las fiestas, y las despedidas tampoco. Que no tengo remedios ni quiero tenerlos (¿para que?). Que mi libertad es al lado de tu reja. Que mi debilidad es lejos de ti. Que no aspiro a resacas mejores que beberte la boca y que no entiendo que no estés aquí. Soy ciego. Te veo. Soy mudo. Te digo. También te he calado lanzando monedas al aire y pensando que soy trapezista sólo por mi absurda manía de seguir el alhambre.

Que sé que me puedo caer. Lo sé. Pero dicen que no quedan suicidios sin red, y como nada me espera allá abajo será porque no voy a caer. Quiero oírte cantar y reír, y pintar la pared.

Quiero yo, y quiero te.

Es así de fácil.

miércoles, 2 de julio de 2008

...de la única misión que llevas dentro... (o, quiero ser algo en tu vida)

Es una sensación extraña, estúpida y fugaz:
la de querer estar contigo:
En cualquier momento,
y en cualquier lugar.
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A veces miro a la pared y veo manchas, y esas manchas me recuerdan a manchas en tu piel, y tu piel me recuerda a pequeños momentos de felicidad, como mirarte a los ojos y no decirte nada, porque tú ya lo sabes
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Y termino pensando en tu piel y en mis ganas de ensuciarlo todo.
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Otras veces te veo mirar por la ventana buscando un mundo mejor en el que acolcharnos, a pesar de todos mis temores relativos a los mundos mejores y a las palabras que contienen la "hache". Pero si te veo mirar en mi ventana, puedo decir muy alto cucaracha, chocolate y pacharán y me siento tremendamente a salvo. Tremendamente contigo.
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(...)
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A veces también me siento fuera de lugar, como si yo no estuviera hecho para hacerte feliz, como si fuera un parche pegado a un balón, y no pudiera evitar que poco a poco se nos escape el aire y no sepamos encontrar un culpable. Como si ya no pudiera salvarte de nada, ni siquiera de rozarte los labios con mis dedos.
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Y yo solo quiero ser para tí un error, un agujero, una oportunidad, un despiste, o un perro que te ladre cuando pasas, el viento que te tira de la falda, o un semáforo en rojo cuando sales de casa. Una oportunidad, un escondite, un abrazo, un disparo al infinito, una carta o un remite, o un paraguas, mil maneras de decir algo importante con muy poco, un rincón, un epitafio, o un adjetivo en coma. Un poco de luz al fondo del pasillo, la lluvia que te moja cuando bailas o un silencio en medio de tus gritos.
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Yo solo quiero ser algo en tu vida.