lunes, 29 de septiembre de 2008

creilogismos (...no es cuestión de fe, es cuestión de ritmo...)

Creo en la música, en el ángel que me dijo tu nombre, en las noches que no terminan hasta que tú lo pides, en vasos rotos, en besos pocos, en los poemas que recitas de memoria pero que no alcanzas a comprender –yo tampoco, tranquila-, creo en la honestidad de una verdad en la frente, en los puñales manchados de acentos extranjeros, en las palabras precisas, y en los cirujanos lentos –vivir no es un deporte de mal gusto, es sólo una obligación-, creo en mis amigos y en mis enemigos, en los yogures Danone (no es publicidad subliminal, hicieron mi vida mejor), en la poca tecnología que es necesaria para que tú estés conmigo –ninguna-, en las canciones de Javier de Torres y Nacho Vegas –circunstanciales pero siempre certeras-, en el cambio mal repartido entre dos personas, en un diván de mentiras.

Creo en que todo cambia lo que tú dejes que cambie. Creo que serás una gran profesora, y que yo nunca podré aprenderte –no es cuestión de suerte el tenerte cerca, es sólo inercia, tú y yo podríamos desaparecer aquí y ahora-.

Creo en tu boca y en tus pies y en tus manos y en tus dedos. Creo en creerte porque a veces no es la fe la que me mueve, sino tus ojos.

Pero también pienso muchas veces que tú ya no ríes lo mismo y que es por mi.

Buscaría un remedio si tuviera una enfermedad.

Buscaría una enfermedad si me dijeras adiós.

Total, ya hace tiempo que no somos lo que un día prometimos, y a veces el viento sopla tan fuerte que no puedo ni creer en mi.

viernes, 5 de septiembre de 2008

...diciembres urgentes y el sol en tu espalda... (...no estoy o no me ves...)

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No te asustes si desaparezco, o si llaman a la puerta y no soy yo. Eso sólo pueden ser buenas noticias, porque querrá decir que he encontrado un lugar mejor.
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No te asustes si el portero te dice que me vio con las maletas y que no llevaba el corazón, porque es mentira, nunca salgo de casa sin él.
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Voy a empezar a existir de otro modo. Se acabaron los puntos muertos y lo estático. Me voy a mover. Voy a volar.
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Eso implica, supongo, que no tendré tiempo de pensar en el futuro, ni en las razones, ni en la velocidad, ni en las comidas, ni en las galletas, ni en los apagones.
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No es una firme promesa, ni un anuncio electoral. Yo nunca pediría que nadie me votara para nada, prefiero tener tiempo libre y amigos antes que una gran responsabilidad. Prefiero poder abrazar antes que poder ordenar.
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Pero voy a empezar a existir de otro modo, y eso supongo que implica que cuatro años es mucho, que yo no quería, que fue la imaginación, que nunca te quise y tú tampoco me has querido, que el sofá para ti y para mi el colchón, que un beso no cambia nada, que tengo que aprender a sufrir y luego aprender a olvidar.
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No es una firme promesa, ni publicidad subliminal. He leído cosas que me han gustado y he tratado de darles seguimiento con mis propias palabras, pero tengo un defecto y muchas virtudes, tengo un remedio y muchas enfermedades. Quiero ser yo. A partir de ahora yo. Para siempre yo, con lo que ello conlleve.
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Y sé que cuento con un buen bagaje, que tengo amigos que merecen tanto la pena, que tengo ganas que merecen tanto la pena, que tengo pena que merece tanto la pena que voy a poder con todo.
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Y esto es como un final, pero las canciones no son tristes, sino silenciosas.