
.Recuerdo el lento suceder de la palabra,
las ventanas medio rotas, en cuclillas,
y el óxido del cielo hacia las nueve.
.
Recuerdo que a menudo me nevabas y decías,
“los paraguas ya no sirven para nada”,
mientras yo te hacía un té y una caricia.
.
Sin embargo, he olvidado ya el significado de aquél ángel,
de aquella fe vulgar de madrugada, y
del éxtasis fugaz de una ruleta rusa una tarde de domingo.
.
Pero ahora a menudo lo pienso, y sé que es cierto,
que la vida es dura cuando es dura,
pero es más dura cuando tú no estás conmigo.
las ventanas medio rotas, en cuclillas,
y el óxido del cielo hacia las nueve.
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Recuerdo que a menudo me nevabas y decías,
“los paraguas ya no sirven para nada”,
mientras yo te hacía un té y una caricia.
.
Sin embargo, he olvidado ya el significado de aquél ángel,
de aquella fe vulgar de madrugada, y
del éxtasis fugaz de una ruleta rusa una tarde de domingo.
.
Pero ahora a menudo lo pienso, y sé que es cierto,
que la vida es dura cuando es dura,
pero es más dura cuando tú no estás conmigo.


