viernes, 13 de febrero de 2009

cosas que tú sabrías expresar mejor que yo (...pero que ahora me toca decirlas a mi...)





.Recuerdo el lento suceder de la palabra,
las ventanas medio rotas, en cuclillas,
y el óxido del cielo hacia las nueve.
.
Recuerdo que a menudo me nevabas y decías,
“los paraguas ya no sirven para nada”,
mientras yo te hacía un té y una caricia.
.
Sin embargo, he olvidado ya el significado de aquél ángel,
de aquella fe vulgar de madrugada, y
del éxtasis fugaz de una ruleta rusa una tarde de domingo.
.
Pero ahora a menudo lo pienso, y sé que es cierto,
que la vida es dura cuando es dura,
pero es más dura cuando tú no estás conmigo.

sábado, 7 de febrero de 2009

escindir-te- (o como cualquier martes es capaz de recordarme a ti)


Me dices que a veces no parezco yo. Que a veces parezco sólo el recuerdo de algo especial.
Que a veces ni siquiera parezco y puede que tengas razón.
.
A veces también sé que parezco más de lo que soy, pero no puedo dejar de preguntarme que sería de mi o de ti sin lamernos las heridas, sin pisarnos las pisadas y sin recoger dentro de palabras el contenido entero de nosotros.
.
Que yo no quiero contarle mi vida a nadie que no seas tú, porque cuando uno quiere salvarse no pide auxilio, ni pide ayuda, simplemente busca la manera de sentirse protegido. Y es fácil y difícil a la vez pero yo te busco a ti.
.
Es así.
.
Puede que para mi esa salvación sean tus ojos, pero puede también que eso sea por mi estúpida tendencia a sentirme inseguro e indefenso, a encoger delante de gigantes y a tropezar antes de emprender la huida. Puede que mi propia libertad sea mi mayor debilidad, o que en verdad sea más valiente de lo que creo, pero eso no lo tengo tan claro.
.
Lo único que tengo claro es que si no estás me cuesta andar, tocar el cielo, correr, beber despacio, conducir por el lado correcto de la carretera, cocinar pasta, respirar, pensar en canciones, describirte, mojar las galletas en la leche, pensar en la vida y la muerte y en los días que transcurren entre ambas, recoger flores en los parques públicos, buscar escondites, dibujar circunferencias, comprar sellos, sonreír, abrir las ventanas, cerrar las puertas, mover las cosas del salón, y atropellarme.
.
(bien, puede que atropellarme no me cueste tanto como las demás cosas).
.
Pero todo eso me cuesta y sé el porqué.
.
Lo que no sé es cuanto tardaré en decírtelo otra vez.
.
"me gusta que existas me, mi, me, para mi, conmigo".