martes, 15 de junio de 2010

...no dejaré que nadie rompa lo que tú tenías que romper...

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Es una manera de decirlo.
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Ya no espero demasiado a que suceda porque tengo la certeza de que algo ha cambiado y lo ha hecho para siempre.
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Miro los caballos y me entran ganas de correr. Veo la portada de aquel libro y recuerdo la forma en que tus dedos lo sujetaban y me entran ganas de correr. Siento que una gota helada llena de frío mi espalda y mis días y mis noches y mi vida y tu garganta y me entran ganas de correr. Leo que mañana volverán a arder las calles y los bosques y los besos que nos dimos y las manos que alguna vez me acariciaron como a un perro manso y fiel y me entran ganas de correr. Pienso en tu silueta y en tu nombre y en tu ropa y en tus ojos y en tu forma de silbar nuestras canciones y me entran tremendas ganas de correr.
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Sueño con que vuelves y te quedas y me dices que "para siempre" significa que cuando alguien vea, sienta, lea o piense exactamente lo mismo que yo estoy diciendo ahora será porque yo habré corrido tan rápido, tan fiel, tan veloz y tan exacto que estaré otra vez contigo.
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Y que entonces, tremendas ganas de vivir y de hacerlo a tu lado.