miércoles, 9 de noviembre de 2011

razones para no ser poetas

.
En tu regazo, sombrío como la escuela de un pueblo pequeño,
dormido como la noche de un tigre, y en silencio,
viajé a través del tiempo y el olvido,
y no lo lamento.
.
Coleccioné recuerdos pero te dejé en distintos frentes,
apalabradas promesas con mercaderes,
que no han de traerte nada, excepto algo de felicidad..
.
No lo di todo a cambio de nada,
empeñé mis defectos y mi única virtud en que no estuvieras sola.
Nunca sola. .
.
Ya no tengo una vida de recambio, ni un colchón en cada puerto,
ya no tengo lo que alguna vez te dije que tendría.
.
Soy hipócrita y lo sé, y eso me basta.
Aún conservo en el armario los restos de tu fe y mi cobardía.
.
En las playas soleadas de diciembre no habrá frío,
escucharás en el viento aquello que una vez inventé para los dos,
diciembre es el final de muchas cosas,
pero desde antes de llegar a ti,
de algún modo extraño y oportuno
tú ya las sabías todas..

4 comentarios:

  1. El final de muchas cosas es, por otro lado, el principio de muchísimas otras.

    ResponderEliminar
  2. diciembre es todo lo que no dijiste durante el año, desde las despedidas inminentes hasta las declaraciones de amor....

    ResponderEliminar
  3. Y olvidar, y encontrar. Y mentir, decir "aqui termino" pero disimuladamente (o al menos así querríamos que fuera) cambiarle al radio en esa canción o cruzar a la otra acera cuando pasa su mismo vestido.
    Todo queda como en aquellos puestos en dónde ofrecen y dices "Si me convence al rato regreso" Pero ni te convence, ni regresas, ni siquiera volves a pasar en la vida.

    ResponderEliminar