miércoles, 22 de julio de 2009

cuatro cientos setenta y siete segundos pensando en cómo te lo digo (..o el tiempo contra todos los pronósticos...)

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A veces siento miedo y te extraño.
Creo en dioses y en personas que no conozco en profundidad,
y anhelo que me salven. Quiero que me salven.
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Escribo tu nombre y pienso que es real,
como un cielo que no deja de creer que estamos tristes.
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A veces, también, te toco en las fotografías y te siento cerca,
recuerdo tu olor, tu pelo y algunas mentiras,
y desnudo me acomodo sobre la vía del tren.
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¿ Para quién se despidieron las sonrisas?
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Pocas veces, sin embargo, comprendo que te quiero todavía,
y que no elijo más que la forma de rendirte,
el póstumo homenaje del recuerdo
después de los balazos de la vida.

6 comentarios:

  1. A veces una mirada en una fotografía basta para decirnos todo... o mejor dicho, para que inventemos eso que nos gustaria que su mirada dijera. Los olores, el tacto... todo se echa de menos y se siente de más (¿o de menos?) cuando se tiene lejos o no está .

    Saludos :)
    Tharsis (http://mientrasvivimos.blogomundo.com)

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  2. Yo tambiennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

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  3. No tengo palabras,tu argumento es realmente una gran certeza. Impresionante.
    Gracias y un abrazo grande!!!

    Mi segunda parte...*

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  4. Querido BABA-SULE...

    Respondiendo a tu interés por el reiki comentarte que cualquier persona puede acceder a la maestria con previo paso de los anteriores niveles, la iniciación y a distáncia.
    Requiere de simbología y práctica.
    La diferencia entre personas y seres aplicado a esta técnica parte de los prejuicios.Se puede percibir al instante entre ambos el efecto.
    La energía fluye directamente.
    Es una terapia muy agradecida y especial.

    Un saludo y cualquier duda no dudes en preguntar!!!

    Abrazos!!!

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  5. precioso blog...acabo de ver tu comentario diez-mil lustros después.

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