martes, 13 de marzo de 2007

¿Y que compañía triste me ofrece la vida?
acaso, un lunar en tus labios, o un adiós sin disculpa,
acaso una noche contigo, y un puñal por detrás.

Y comerte, si es que se come el cielo.

Y qué náufrago suena el piano, si ya no me tocas.

Y qué absurdo el olor a preguntas, si no son para ti.

¿Y qué vida me ofrece la vida?

un trabajo, una casa, un olvido,
cuatro pares de hijos sin madre,
o algún lecho donde duermas conmigo.

Y qué necio, el espejo desnudo.

Y qué puta, la estancia en tu orilla,
si en el viento se huele tu nombre,
y no pongo mi otra mejilla.

Y qué gris, el olor a mentiras

¿Y qué vida me ofreces mi vida?
con historias ajenas y rotas,
que no alcanzan a ser tu pasado,

ni mi vida entre besos y rosas,
que no escribo
desde que me estás olvidando.

Y qué sola se encuentra la casa,
desde que no somos dos.

8 comentarios:

  1. "Y comerte, si es que se come el cielo". Humm, me sabe a empastes y tabaco, que diría Sabina. Muy buena.

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  2. ... que no escribo desde que me estás olvidando...

    Me ha encantado pero no es cierto. Precisamente las palabras más bonitas nacen del olvido, del despegado de dos cuerpos fundidos, de un adiós, de un portazo en la puerta, de una cama vacía que ya sólo sustenta un cuerpo que no tiene donde caerse.

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  3. Qué burrada. De poema. Es gigantesco... gigantesco del todo.

    Creí que habías dejado esto y vuelves así... impecable e impresionante, de verdad.

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  4. "afuera hay un dialogo,
    de luna y perros..."



    genial como siempre!:)



    P.D.: no se que voy a leer si alguna vez dejas de escribir

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  5. No voy a valorar la exageración de "cuatro pares de hijos" XD


    Muy bonito, de veras. Eso sí, no has cambiado!!!! Muy sutil y sensible.

    Un abrazo.

    Guille

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  6. Has retomado esto y no me habías dicho nada, pillastre...

    Leía un texto tuyo y al pasar por aquí de casualidad ¡ZaS! nuevas líneas que siguen encogiéndole a una el alma un poquito, y es que
    "hay una alegría extraña en saber que aún podemos estar tristes"
    y que aunque me empeñe en decir lo contrario, yo también suelo practicar la nostalgia.

    Es un placer dar un paseo en bicicleta por este lugar, SIEMPRE.


    Un musutxu grande.

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  7. Francamente, hay acá adentro mucho de la vida por la que preguntas, creo.
    Me ha parecido soberbio, no de soberbia sino de magistral.
    Un placer leerte y encontrarte.

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