martes, 3 de abril de 2007

Y tenía las manos bonitas como cuando me iba a decir que me quería y que nunca se iba a alejar tanto de la orilla como para que no pudiera verla. Por eso la creí. Porque tenía las manos bonitas. Esto de creer no es poca cosa me dijo una vez, porque quien cree en algo, tiene un motivo, o tiene una razón, y quién sabe, tal vez tenga una casa o un coche, o alguien que le besa al llegar a casa, o un gato o un perro, o una planta tropical africana que sobrevive a cualquier clima. Y por eso creí. Quería tener mi motivo o mi causa, algo a lo que aferrarme, algo que me salvara, un perro o un gato, qué sé yo, quería tener algo. Sólo algo.

Y es tan difícil andar con los ojos de espaldas..

3 comentarios:

  1. Las manos bonitas sulen ser un buen asidero.

    ResponderEliminar
  2. Pero es que creer es necesario, nos lleva hacia adelante, aunque a veces sea para chocarnos contra un muro.

    ResponderEliminar
  3. Podria pasareme una vida entera perdida en tus palabras...

    ResponderEliminar