lunes, 23 de abril de 2007

En tus ojos se adivinan todas las despedidas y la distancia.

El olor de las cosas errantes que no van a volver.
El silencio que queda en el mar cuando todos se duermen y nadie te llama.

Y aquel ruidito de cristales rotos que ha de ser tu corazón –tiene que serlo-.
Como una sonrisa pintada en la cara de nadie.

Si aprietas las manos muy fuerte sabes que nadie te espera, y yo sí.

Un domingo por la noche fui a buscarte y estabas cerrada.

A veces los tigres me cuentan secretos que están en tus piernas, y azul. Y el timbre revienta como una última oportunidad para acariciarte.

Debajo del puente hay colas de suicidas fallidos que quieren volverlo a intentar. Y tú te la quieres jugar con los números pares.

¿Sabes porque la cago tanto? Porque de tanto quererte creí que eras real.

6 comentarios:

  1. (se colgó explorer)

    cuando el destino haga que ray te lea veremos dónde desemboca la carretera de las intuiciones, y quizás entenderemos cómo es el lugar al que van a parar todo lo que escribimos en pasado.

    me he acordado de un poema/aforismo de daniel benito (memoria de una puerta) que un día de estos compartiremos en el bar verde.

    abrazos!

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  2. El problema no es que creamos o no, o que esten o no esten, la cosa es que mienten tan bien, que hasta ellos creen que son reales. Y mientras más distantes más cercanos, y mientras más cercanos, más distantes...Aún sabiendo que nadie los llama...
    Saludos!!

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  3. Esa frase, la del final, ha sido un golpe a traición, como un empujón cuando no te lo esperas...quizás por eso después de tanto tiempo leyéndote me animo a escribir mientras sigo intentando no perder el equilibrio.

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  4. Ay... Ay! la última frase... ay!

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  5. me acabas de dejar sin palabras. Tengo la boccacerrada con un final.
    LA mirada llena de distancia y de sueños. Que se rompene en cristales

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  6. "el silencio que queda en el mar cuando todos se duermen y nadie te llama..."

    y esas olas que se rompen y parecen que se estrellan en el alma, ahogandola con cada gota que dejaron los que ya no están.
    porque la mayoría imagina el mar como algo bonito e inmenso, y a mí no me recuerda mas que las distancias.

    "de tanto quererte creí que eras real..."
    y luego, ¿cómo soportar las verdades?

    un placer leerte. saludos

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