domingo, 15 de mayo de 2005

ausencias


Me lo ha susurrado tu hermana, y tu madre me ha sonreído: me querías. Nunca fui un chico de reloj en la muñeca, porque me gusta preguntar la hora a las princesas de barrio que pasean con la plebe. Y siempre llego tarde, porque me quedo dormido en las retinas de los cristales del metro.

Esta vez no ha sido diferente, y ya no estás.

Yo te mandaba cartas que creo que nunca te llegaron, porque el cartero se las comió, pero me daba lo mismo. Te escribía no-poemas con rima asimétrica insonsante, y no te gustaban. Que risas te pegaste con ellos, incluso alguna vez creo que lloré, solo de pensarte. Y ahora ausencias.

Odiaba cuando éramos mayores, y teníamos que obedecer a los padres para no quedarnos sin trozo de pastel. Y ahora ayuno en todas las fiestas. Hace dos años que no duermo, y no es mentira. Pasa el otoño, entre recuerdos de fotomatones. Y nos mataron.

No se estaba tan mal en el olvido. Nos dormíamos a las puertas, a dejar pasar las horas en pedacitos de nube, y tararear canciones de los Strokes..y yo no me sabía ninguna. Nos partíamos en dos mitades, luego en cuatro, luego en trece, hasta que eramos hormigas y podíamos volar.

Ja-ja-ja.
Estoy llorando porque ya no estás,
el cielo es gris tirando a muerte,
y un pedacito de suerte, me acaba de apuñalar.


Hoy toca lluvia de luna para cenar. Y lágrimas de postre. A mi no me gustan las despedidas, y sin embargo creo que ya es hora. Me querías. Yo también te quería, te quise, y te quiero donde estés. Nunca me diste un beso, pero me regalaste algunas tardes de invierno sin calefacción. Y no pasé frío. No debe estar tan mal lo que hicimos, aunque ahora te daría mi vida para que la apostases en el Casino, y recuperases la tuya. Doble o nada. Juntos o ninguno. Pero me temo que seguiré por aquí entretanto, viendo la vida pasar.

¿quien se quedará atrapada conmigo en mi viejo ascensor?


esperame en el cielo corazón, si es que te vas primero,
esperame que pronto yo me iré, allí donde tu estés..

3 comentarios:

  1. Precioso! Como pocas veces me ocurre, no tengo palabras... Me ha encantado leerte zurdo. Gracias por dejarme un comentario en mi blog. Un saludo desde Las Palmas, yai

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  2. Siempre soñé con enamorarme en un ascensor. Al final no ha pasado. O quizás si, pero luego siempre te falta el valor...aunque sobren las ganas.

    Bravo Dani.

    Cloud.

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  3. si existen los martes especiales, estos deben ser aquellos en los que llueve y el mundo gira como si fuera lunes.

    por la mañana las sábanas se te enredan y prefieres seguir en ese estado en el que no sueñas pero tampoco acabas de despertar... y llegas tarde al trabajo, deseando llegar más tarde todavía.

    después, suena van morrison y leyendo un texto como este consigues evocar ciertas partes de algo o alguien de identidad confusa, de quien sólo reconoces un aroma, unos dientes y algún gesto patentado... esas son las huellas, las claves a descifrar en el momento de recomponer el puzzle en tu memoria...

    un ascensor, un portal, un paso más... lunas en cuarto menguante y diamantes (como los de antes) como pruebas tácitas que confirman la existencia de la belleza...

    preferimos la piel desnuda, la que no exhibe la marca de un reloj.

    hay algunos hombres buenos...

    (como usted, maestro)

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