Odio no mirarte a los ojos. Despertarme en carreteras olvidadas, llenas de maleza y resaca y no poder besarte. Pero también odio despertarme y lo hago.
Mi perdida de visión es ya evidente, y no la puedo disimular. Ahora me guio por olores, pero hay tantas cosas que no huelen a nada que no puedo arriesgarme. Tus mentiras y mis silencios. Las piedras escondidas bajo una flor. Ella que me saluda desde el coche, y no sabe que no puedo verla. La quiero, a mi manera, pero la quiero. Es un ángel y aunque no lo sabe, puede volar. Yo también pude una vez. Solo una.
Es medio triste dejar de verte, pero la otra mitad es alegre porque alguna vez desayunamos juntos. Debían ser las diez y media de la madrugada, y además llovía. Yo comí algodones con sonrisas, usted pidió jazmines sin abrir. La cuenta fueron diez besos, dos abrazos, y una caricia a traición. Tuvimos que fregar platos hasta la noche, para no quedarnos sin blanca.
No sé porque sigues creyendo en mi, ni te lo voy a preguntar. Me vale. Algún día cruzaremos el charco a ningún lugar del mundo. No habrá remite ni horas, por favor, es la única condición. El resto te lo prometo. Alguna vez teníamos que empezar a terminar de una vez. Este momento, estos labios, tu beso en mis manos, abril que no se va, los colores del cielo, el blanco y negro de lo que no vivimos, y Barcelona. Este será el equipaje. No me gustan las prisas. Lento..piano..despacio..mientras la chica del flequillo mojado me mata.

No habrá flores en la tumba del pasado..
La foto y la frase de Andrés... impresionantes. Algún día me explicará de donde saca esas fotos tan interesantes.
ResponderEliminarNo puedo evitar ponerte algo de un libro que le leía ayer a lihn, entre cajas de pizza y conversaciones políticas y filosfóficas...
ResponderEliminarTU MUSA
Convéncete primero de que le caes simpático,
de que lo pasa bien cuando sale contigo.
Llévala a casa luego, sírvele un par de copas
y, en un momento dado, mordisquéale el cuello.
Unas veces querrá pasar al dormitorio,
otras alegará una indisposición
y otras te contará tu vida por entregas.
Muéstrale en cada caso la dosis de cariño
que te pidan sus ojos. Sé generoso siempre.
Trata de conservarla como sea a tu lado.
Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta.
Luis Alberto de Cuenca
sigue dani, sigue...
angel theangel
ResponderEliminarhola...
por aqui andamos y pasamos a saludar...
por cierto me encanta eso de "aun quedan angeles" para poner mi enlace..
es usted un crack
hola..
ResponderEliminares la primera vez que entro
me he quedado sorprendida con este texto
realmente es maravilloso
te leo...
besitos