sábado, 6 de noviembre de 2004

vacío

Es demasiado temprano, para que esto esté sucediendo, no hace ni cinco horas que me acosté..y ya suenas despertador, no me tortures..ya voy..suerte que tengo la ropa doblada y preparada, para casos urgentes..En la ventana no hay estrellas hoy, pero es que la persiana aún duerme y no quiere despertar, yo estoy muy agotado pero igualmente emprendo la marcha hacia la estación, abro la puerta de la calle, y veo que hoy quieres llover porque no tengo paraguas, y no importa, porque quiero mojarme, necesito mojarme para no quedarme seco..ahogarme para recuperar las raíces..llego empapado, y tarde..el tren no me ha esperado esta vez, pero el banco de hierro está seco..y me siento..estúpido, pero me siento..hasta las 07:29..y el tren vuelve a venir, no sé si es el mismo de ayer, o el mismo de mañana..subo..con más pena que gloria, y la veo..tapada con una manta hasta la cabeza, y con un libro entre las manos..de vez en cuando..ella levanta la cabeza y le mira a él..que lleva gafas de pasta negras, y melena desgarbada..pero que no le hace caso..y resignada vuelve a las paginas del libro, que precisamente tratan sobre la estética..quizás está indagando en aspectos académicos, pero es más hermoso pensar que siente una atracción física, que le impide concentrarse cinco minutos seguidos..las estaciones van pasando, como sus miradas, pero a las 07:49 él se baja..y ella no levanta la cabeza para verle bajar..está perdida entre las paginas del libro..y se abstrae de todo..Cuando ya han pasado cinco minutos desde que bajó..levanta la cabeza..y mira el asiento vacío..y sonríe, como si él aún estuviese allí sentado..de hecho..el asiento aún no ha subido a su posición de cierre, por el efecto del peso del chico..y de repente, mientras ella mira feliz el asiento, éste se cierra..de sopetón..y ella deja de sonreír..como si acabara de descubrir que él ya no está..y desde ese momento..se quita la manta, y sube el cuello del jersey hasta dejarle un solo resquicio de sensualidad..que se justifica por la necesidad de respirar tras ese telón..centra su mirada en el libro, y no vuelve a levantar cabeza..Lleva unos zapatos de tacón con punta, que con su cambio de humor, me empiezan a parecer realmente peligrosos, sobretodo clavados en un corazón..y en un ataque de no curiosidad dejo de mirarla, por si decide clavarmelos en el corazón, a mí..que ya me queda poco..La verdad, es que no puedo arriesgarme..y durante el resto de estaciones no la vuelvo a mirar..LLego por fin a mi destino, subo las escalera mecánicas de dos en dos, como con prisa..hasta que llego a la universidad, tengo hambre, no he desayunado..y ella no está..y yo no sé si estoy, o para que estoy..las horas se clavan, o pasan..el cuerpo está magullado, tengo ojeras en la cara..que denotan el esfuerzo de ayer por comprenderme..sin resultados de momento..entonces llega Ella..con sus calcetines verdes con mariposas, el mismo clip, la misma pulsera, la misma sonrisa..estoy llorando por dentro, no lo niego..pasa a lo lejos, porque estamos hablando mis amigos y yo, cerca de la ventana..y solo alcanzo a verla unos segundos..el Doctor Alonso llega intrépido y puntual..y entramos..fila dos, silla uno, izquierda..es Ella..no voy a tomar apuntes, no nos engañemos..o los tomaré muy mal..esta semana solo ha venido una hora..que miseria para mis ojos tristes..pero ahora que alegría..tributos, impuestos, pulsera, finanzas, su mirada oscura, su hilo de voz..(me haré un jersey con ese hilo..y nunca me lo quitaré..oh..esto delata demasiado..pero no lo retiro), la poca distancia hoy, la mucha del resto de los días..suena el timbre..el profesor se va, mis amigos se van, ella se va..y entonces soy yo el que se queda mirando su asiento vacío..solo que estos son de madera..y nadie vendrá a ponerlo en su sitio..Y el tiempo pasa..y miro el asiento..y ella no está, pero yo la veo..que alguien me saque de aquí, por favor..




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