domingo, 10 de octubre de 2004

hotel albom

Llevaba quince horas de viaje, en una furgoneta vieja, una Volskwagen de los 80 matriculada por segunda vez, yo sólo..con dos compactos, que no paraban de repetirse en el reproductor, uno del año 87, y otro de un músico que quiso ser Frank Sinatra, y no lo consiguió..Podía sentir, como me acercaba y me alejaba de ti a la vez, cada metro que avanzaba, cada kilómetro, cada estación de auxilio..tenía tu cara, tenía tu voz, tu pelo..las estrellas del cielo eran tus ojos, la luna tu sonrisa..era como tratar de escapar del viento..una huída hacia adelante..Aceleraba a fondo, a doscientos por hora, en una carretera más sinuosa que tu cuerpo, buscando alguna salida a la nacional secundaria del olvido..pero el desvío no llegaba, y yo seguía apretando fuerte el acelerador, tratando de avanzarme al tiempo, escuchando como él cantaba en mi cabeza -traducción literal- "..una huella en el barro, es una huella de tu paso, de una manera extraña me encuentro en este sitio, de una manera extraña me siento tan perdido, de una manera extraña hoy me sorprendió estar vivo..", y cada vez la misma canción, y yo acelerando a fondo, y tú no sé donde estabas, en casa no, porque te fuiste..con él quizás, o con ella..o en casa de tu madre, y yo acelerando a fondo, quemando la rueda, para no quemarme a mi mismo, en un delito incendiario..quemando la noche..Pero el coche, se quedó sin gasolina, desde la octava hora, no había vuelto a repostar, y ya no me quedaba dinero..lo dejé tirado en una cuneta, con mis enseres dentro, salvo la última lata que quedaba por beber, y seguí el camino a pié, por el medio de la carretera, hasta que encontré el desvío, después de muchos pasos, y muchos tragos pequeños..fue así como entrada la madrugada llegué al hotel..un hotel de mala muerte, mugriento, donde la recepcionista, una mujer mayor, y de mirada terrorífica, me ofreció la única habitación que quedaba, sin cobrarme por ello..supuestamente porque le recordaba a su hijo fallecido, todo un honor para mi..fue entonces, cuando entré en el habitáculo, que no pasaba de 3 x 3..y era realmente opresivo, realmente angustioso..pero tenía una mesita pequeña, con un teléfono, e instrucciones para llamar..dudé, de cualquier modo, no iba a poder pagar la llamada, y creo que la vieja tampoco me la iba a cobrar..entonces cogí el aparato, lo separé..y le di..prefijo para llamada exterior, prefijo para llamar a otra comarca, y el número de nuestro piso..450-19-21..un tono, dos tonos...y ella descolgó..respiré aliviado, y antes de que preguntase por mi nombre, colgué..Esa fue la primera de las muchas noches que pasé en Albom..

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