lunes, 11 de octubre de 2004

señor suárez

En el café de la calle Delgado, alguien acaba de pegarle un tiro a bocajarro al señor Suárez, que no se caracterizaba por ser un hombre muy popular, ni por despertar el cariño de sus vecinos..El señor Suárez, del que nadie conocía el nombre de pila, tenía una tienda de comestibles, en la esquina con la Avenida Paredes, que abría todos los días excepto los sábados. Los últimos días, se le había notado bastante tenso, y de mal humor -más de lo normal, vaya-, cosa que llamó la atención de Julia, aunque solo relativamente..puesto que estaban todos acostumbrados a su eterno ceño fruncido, y a su voz quebrada y gris. Mientras la policía llegaba al café..empezaron los rumores entre la gente, sobre quién había disparado, sobre el movil, el porqué..y empezaron a salir personas con sus opiniones al respecto, así doña Juana, la portera de su inmueble, recordaba que nunca pagaba el alquiler a tiempo, y que daba bastantes problemas con el contrato, por sus ruidosas aficiones, don Miguel, el mecánico del barrio, ironizaba sobre lo poco que le afectaba la muerte del señor Suárez, puesto que era el único hombre del barrio que no tenía auto, y siempre estaba encerrado en su casa, escuchando a todo volumen sus discos de los 60, doña Inmaculada, que había trabajado durante un par de meses ayudándole en la tienda, respiraba aliviada, y se preguntaba si tendría herederos, porque la tienda estaba muy bien ubicada, aunque desaprovechada por el mal humor del señor Suárez, y en caso de salir a pública subasta, estaría muy interesada, doña Matilde, que había sido su profesora en la infancia, y ya era algo mayor, recordaba que nunca le había visto sonreír, y no sabía el porqué..de modo que llegaba a pensar que ahora podría ser incluso que él fuese más feliz..no era padre de familia, no tenía más que la tienda, y un gato..A todo esto, su gato, pulgoso y hambriento, pensaba en comerselo a él, como venganza, por tanta música a deshoras, y tantos días de ayuno forzoso..pero acabó recordando el día en que él, le fabricó un juguete divertidísimo con un corcho, y un cordel, y las horas que se pasaba persiguiendolo por el suelo del piso..a todo esto, la propia policía al llegar, y ver que había sido el señor Suárez el asesinado, decidió no abrir diligencias, puesto que tan poca repercusión iba a tener en la vida del barrio..decidieron que lo iban a dejar en suicidio, y archivar el caso..y fue entonces cuando salió Júlia al paso de todos, y les preguntó, por ese egoísmo cruel del que estaban haciendo gala..le recordó a doña Juana, que si había tenido problemas con los vecinos, había sido en parte, porque los vecinos, siempre le rechazaron y nunca le dieron una oportunidad, se reían a sus espaldas, se burlaban de su cojera..y tenía problemas para pagar el alquiler, porque daba parte de los comestibles a la Iglesia, sin cobrar nada a cambio, motivo que también le impedía tener un auto, para desilusión del bolsillo de don Miguel, doña Inmaculada tampoco, podía tener queja, porque llegaba cada día tarde a trabajar, y él no le decía nada, motivo por el cual, ella creía que no se daba cuenta..pero lo veía todo, doña Matilde también estaba equivocada, porque el señor Suárez, tenía un cariño especial por una chica del orfanato, a la que cuidaba con la devoción de un padre, y un abuelo a la vez..todo esto lo sabía Julia, porque un día..se paró a hablar con el señor Suárez por la calle, un día de lluvia, en el que él le ofreció su paraguas, para resguardarse de las gotas..mientras Julia contaba todo esto..notó una pistola en la sien, el cargador, y otro disparo..cayó desplomada..

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada